Las rabietas infantiles son una de las etapas más difíciles e incomprendidas de la crianza. Para muchos, son un acto de rebeldía; para otros es simple manipulación; algunos especialistas señalan que son el resultado de un mal manejo de la frustración. Hoy conocerá algunas herramientas para el manejo de estas rabietas y al mismo tiempo para ayudar a los niños a manejar sus propias emociones, sin duda, una orientación que les ayudará para el resto de sus vidas.
¿Qué es una rabieta infantil?
Una rabieta infantil, también conocida como berrinche o pataleta, se trata de una reacción emocional que suele ocurrir en niños pequeños (entre 18 meses y los 4 años de edad, aproximadamente) cuando sienten frustración, enojo, cansancio o que no pueden dar a entender lo que quieren. Lo que hay que destacar de esta reacción es que ocurre de una manera intensa y sin control.
Aunque hay quienes indican que las rabietas son actos de manipulación (aunque a veces sí es por manipular al adulto), la realidad es que se trata de una etapa normal en la mayoría de los niños, es decir, es parte del proceso evolutivo. Las rabietas pueden manifestarse de muchas maneras:
- El niño se cuelga de alguien o lo sigue de un lado a otro.
- El niño puede dar golpes.
- El niño se puede tirar al suelo, sacudirse o patear.
- Llora y grita de manera descontrolada.
- La rabieta ocurre, generalmente, en un lugar público.
- El niño puede tensar el cuerpo o rehusarse a caminar.
- El niño se puede autolesionar.
¿Por qué los niños hacen rabietas?
Existen diferentes motivos por los cuales los niños pueden hacer una rabieta. Algunos autores los clasifican en cuatro grandes grupos:
Desarrollo del cerebro
Lo primero es recordar que cuando los niños nacen, muchas partes de su cuerpo aún están en desarrollo, como es el caso del cerebro. La corteza prefrontal es el área del cerebro que se encarga del autocontrol, la lógica y la regulación emocional, aún está en formación, por lo que, cuando el niño siente una emoción intensa, no la puede controlar ni regular; entonces, la parte emocional del cerebro es la que toma el control de la situación y desborda sentimientos encontrados y descontrolados.
Frustración
Debido a lo limitado del manejo de palabras y maneras de comunicarse, los niños pequeños sienten mucho más de lo que dicen con sus propias palabras. Cuando no encuentran la manera de expresar su descontento por no poder obtener lo que quieren, cuando quieren, por ejemplo, cuando los padres o cuidadores ponen un límite y los niños se encuentran con un “no” ante sus deseos, su cuerpo lo expresa en forma de berrinche.
Necesidad de atención
A veces sí, es solo que quieren llamar la atención de sus padres o cuidadores. Es algo más profundo que una manipulación; es que el niño tiene la necesidad de sentir que lo ven y lo comprenden.
Factores físicos
Existen muchos factores: hambre, cansancio, sed, exceso de estímulos a los que el niño no está acostumbrado (como las luces o el ruido excesivo) o cualquier otro malestar físico puede afectar la capacidad de tolerancia de un niño, así que puede irritarse con más facilidad y manifestar su descontento con una rabieta.
Cómo manejar las rabietas en los niños
El manejo de rabietas infantiles es un verdadero desafío, pero con el dominio de estrategias para las tres fases de la rabieta, logrará controlar la situación de manera respetuosa y muy efectiva.
Antes de la rabieta
Probablemente muchas personas pensarán: “¿Cómo saber que vamos a presenciar una rabieta?”. La verdad es que sí podemos anticipar una rabieta cuando aprendemos a leer las señales y el entorno del niño en determinados momentos.
- Anticipa las transiciones. Muchos niños no saben manejar los cambios bruscos de actividades, por eso se sugiere notificar con antelación que la actividad va a culminar. Por ejemplo, “lanza el balón 3 veces más, para irnos a casa”, “puedes jugar 5 minutos más, para ir a bañarte”.
- Brinda opciones limitadas. Es bueno que ellos sientan que tienen el control al tomar decisiones, pero es más fácil que ellos procesen pocas opciones para tomar una decisión. En lugar de preguntar “¿qué franela te quieres poner?”, le puedes decir: “¿qué franela prefieres, la blanca o la roja?”.
- Evita que se presenten los factores físicos. Planificar las salidas respetando horarios de descanso y de comidas. Así no sentirá hambre o sueño durante el paseo, y evitarán un mal rato.
Durante la rabieta
- Mantener la calma. Usted es el adulto; mantenga un tono de voz pausado y postura corporal relajada, que transmita control. Evite los gritos o amenazas.
- Valide su emoción, pero no su reacción. Hágale saber que usted comprende sus sentimientos, maneje palabras sencillas para que el niño lo comprenda, incluso durante la rabieta. “Entiendo que estés molesto porque nos tenemos que ir del parque para la casa, es normal sentirse así, pero igual nos debemos ir”
- Garantice su seguridad. Algunos niños patalean y se tiran al suelo; cuide que no se golpee con el filo de algún objeto. Y si trata de golpear o morder, deténgalo con firmeza, pero sin lastimar, y dígale que no va a dejar que le pegue o le muerda, porque eso duele.
- Ignore las miradas de los demás. Muchas veces las rabietas ocurren en espacios públicos, y los padres pierden el control ante el juicio de quienes miran. Olvídese del entorno; su prioridad es su hijo, no la opinión de extraños.
Después de la rabieta
Cuando el llanto del niño ha finalizado y respira con normalidad, significa que el cerebro está en modo receptivo y podrá comprender mejor lo que usted le quiera decir.
- Demuestre su afecto. Es el momento de explicar al niño que esa no era la manera de actuar ante su molestia, pero que sigue siendo un niño amado.
- Dele nombre a lo que pasó. Es parte del aprendizaje reconocer la sensación de rabia. Y que cuando vuelva a sentir rabia, puede decir que está molesto o pedirle ayuda, antes de actuar tirando las cosas o gritando.
- Refuerce el límite con amor. Recuerde la regla inicial después de la rabieta, pero evite discursos largos; los niños tienen un tiempo de atención corto, entonces se fastidiarán y no van a entender.
Y recuerde, evite ceder a los caprichos, porque va a pensar que la rabieta le ayuda a conseguir lo que quiere. Evite tomar la rabieta como una venganza del niño hacia usted; no lo haga un problema personal, es solo la manera que conoce de expresar sus frustraciones y usted le puede orientar en ese sentido. Y jamás lo castigue o aísle en exceso; va a pensar que solo es amado cuando está feliz, y puede desarrollar inseguridades durante su crecimiento.
Los niños son un lienzo en blanco; como padres o cuidadores, es nuestro deber moldear su carácter y el manejo adecuado de sus emociones, así usted le estará dando herramientas valiosas para toda la vida.
Fuentes:
- Torres, M. (2023). ¿Su rabieta o la tuya? Trabajo Fin de Grado. Universidad Zaragoza. España. Disponible en: https://zaguan.unizar.es/record/134282/files/TAZ-TFG-2023-4434.pdf;
- Alcivar, T., Cuenca, A. y Ramos, Y. (2026). Actividades lúdicas guiadas en familia para fortalecer la regulación emocional en niños de 3 a 4 años. Código Científico Revista De Investigación, 7(E1), 1068–1091. https://doi.org/10.55813/gaea/ccri/v7/nE1/1332
- Quiceno, M. (2025). Rabietas, Berrinches y Pataletas en niños: Guía 2025 para manejar una rabieta infantil sin perder el control. Artículo en línea. Disponible en: https://ayudapsicologica.co/blog/rabieta-infantil/
