Cuidar la sonrisa de los niños se encuentra entre las tareas más importantes para los padres, pero al mismo tiempo, es una de las que genera más dudas, en especial porque existen muchos mitos que dan origen a algunas creencias, por ejemplo, que los dientes de leche no requieren de cuidados odontológicos, porque se van a caer de todos modos.
La odontopediatría moderna ha demostrado que la salud bucal de los niños inicia con prevención temprana, y que la salud de los dientes de leche va a determinar la salud de la dentición definitiva, el correcto desarrollo del habla y la masticación.
Si usted es de los padres que tiene dudas acerca del mejor momento para programar esa primera cita y los cuidados que se deben seguir para la salud bucodental del pequeño, le invitamos a continuar esta lectura.
¿Cuándo llevar al niño a su primera visita al dentista?
Algunas organizaciones reconocidas, como la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) y la Academia Americana de Odontopediatría (AAPD), coinciden en que la primera visita al dentista debe ocurrir cuando salga el primer diente de leche, pero antes de que el bebé cumpla su primer año de vida.
Tradicionalmente, los padres esperaban hasta los 3 o 4 años de edad, pero algunos estudios demostraron que muchos niños presentaban caries de biberón o caries de la infancia temprana. Estas son condiciones que se pueden prevenir en el 100% de los casos, si el dentista interviene a tiempo.
Es importante mencionar que durante esta primera cita con el dentista, el profesional no va a realizar ningún procedimiento invasivo o ruidoso que pueda alterar al bebé. Esta consulta es principalmente educativa, preventiva y de adaptación.
- Revisión de crecimiento dental. El dentista examina las encías, la lengua, los frenillos y los dientes que estén visibles para comprobar que el desarrollo óseo y bucal sea adecuado a la edad.
- Evaluación de riesgo de caries. Evalúa hábitos de alimentación y la higiene bucal diaria.
- Asesoramiento a los padres. El profesional explicará la técnica correcta del cepillado, cómo manejar las molestias propias de la etapa de dentición y qué hacer ante posibles traumatismos.
- Adaptación. El niño podrá acostumbrarse al entorno de una clínica dental, sus olores e iluminación, lo que va a ayudar a prevenir el temor a visitar al dentista u odontólogo en el futuro.
La elección de la pasta dental adecuada
Para muchos padres, la elección de la pasta dental correcta puede resultar un proceso abrumador debido a la variedad de opciones en los estantes de farmacias y supermercados. Sin embargo, la clave para adquirir la mejor opción está relacionada con un ingrediente fundamental, y es el flúor.
Este elemento es el encargado de remineralizar el esmalte y prevenir la aparición de caries. Pero, cuando el usuario es un niño, se debe conocer la concentración adecuada en partes por millón (ppm) y colocar la dosis exacta en el cepillo de dientes.
Los expertos en el tema recomiendan usar dentífricos con flúor desde la salida del primer diente, y la cantidad a colocar en el cepillo dental debe ser adaptada a la edad y la capacidad de escupir del niño.
- De 0 a 3 años. Desde el momento en el que sale el primer diente de leche, se debe cepillar dos veces al día con una pasta que contenga al menos 1000 ppm de flúor, y la cantidad debe ser diminuta, como el tamaño de un grano de arroz. A esta edad los bebés no saben escupir, pero esta cantidad de crema dental es muy segura, aunque se la traguen.
- De 3 a 6 años. A partir de los 3 años, la concentración de flúor se puede mantener entre 1000 ppm y 1450 ppm. Este último, si el niño tiene un riesgo elevado de caries, de acuerdo a la evaluación del dentista. La dosis se incrementa al tamaño de una arveja, y los padres comienzan a enseñar al niño a escupir el exceso de espuma luego del cepillado. Debe evitar que se enjuague con agua inmediatamente, y así permitir que el flúor actúe sobre la superficie dental.
- De 6 años en adelante. Alrededor de los 6 años llegan los primeros molares permanentes. Es cuando se recomienda el uso de pastas dentales para adultos. El niño ya debe dominar el hábito de escupir, y la cantidad de crema dental debe seguir siendo del tamaño de un guisante.
Criterios adicionales para elegir la mejor crema dental infantil
Además de verificar la concentración de flúor en el empaque, también se recomienda prestar atención a los siguientes aspectos:
- Evitar abrasivos severos. La dentina y el esmalte de los dientes de leche son más delgados que los de los adultos; por lo tanto, debe elegir pastas dentales con un bajo índice de abrasividad relativa de la dentina (RDA). Los especialistas sugieren que este índice debe estar entre 30 y 60, pero nunca superar los 70.
- Sabor agradable. Puede optar por un sabor suave como fresa, frutas o menta suave, lo que facilita la rutina diaria del cepillado. Pero no debe ser un sabor exageradamente dulce, para evitar que el niño intente tragarla como si fuera un dulce.
- Cuidado con los ingredientes. Si el niño presenta mucosas sensibles o es propenso a aftas, se recomienda elegir fórmulas libres de Lauril Sulfato de Sodio (SLS), que consiste en un agente espumante que puede generar irritaciones leves.
Recomendaciones para una rutina de higiene bucal óptima
El cumplimiento efectivo de la rutina diaria de cepillado es esencial para el cuidado de los dientes del niño. Si tiene dudas, puede considerar estas recomendaciones:
- Cepillado al menos dos veces al día. Y el cepillado más importante es el de antes de ir a dormir. Porque, durante la noche, disminuye la producción de saliva, que es el protector natural de la boca, así que los dientes están más vulnerables a los ataques ácidos de las bacterias.
- No enjuagar con agua después del cepillado. Es un error muy común. Luego del cepillado, enseñe a su hijo a escupir el exceso de pasta, pero no a enjuagar la boca con agua. Cuando no enjuaga, el flúor de la pasta permanece en contacto con el esmalte dental y ayuda a crear un escudo protector.
- Supervisión por parte de un adulto. La motricidad fina de los niños aún está en desarrollo. Es cuando ellos cumplen 7 u 8 años que tienen la destreza para limpiar sus dientes de manera eficiente. Hasta que llega la edad, un adulto debe repasar el cepillado para asegurar que no queden zonas con placa bacteriana.
La salud bucal de los niños no comienza cuando aparecen las molestias, sino con las acciones diarias preventivas. Programar la primera cita con el dentista antes del primer año de vida y elegir una pasta dental con una concentración de flúor adecuada para la edad del niño son herramientas eficaces, pero un buen cepillado al menos dos veces al día será el arma más poderosa para garantizar una sonrisa sana y fuerte a lo largo de su infancia.
