Con la llegada de los meses de lluvias y temperaturas bajas o los cambios bruscos de temperaturas, es normal que los niños comiencen los estornudos y la tos. Sin embargo, existen diferentes afecciones respiratorias según su causa, intensidad, zona del cuerpo afectada y posibles complicaciones.

De aquí surge la importancia de reconocer un resfriado común, una gripe y una bronquiolitis, y así poder aplicar los cuidados adecuados en el hogar, y en especial, identificar cuando el cuadro de síntomas se ha complicado y es necesario llevar al niño a un especialista de manera urgente.

Resfriado común

El resfriado común es la infección viral más frecuente, y se origina por más de 200 tipos de virus diferentes; entre ellos están los rinovirus, que son los que están presentes en la mayoría de los casos. Afecta principalmente las vías respiratorias superiores, es decir, la nariz, los senos paranasales y la garganta.

El inicio del resfriado común es gradual; por lo general, inicia con una molestia en la garganta, y luego comienzan a aparecer los siguientes síntomas:

  • Goteo nasal y congestión. Al principio, la secreción nasal es líquida y transparente; a medida que pasan los días, se vuelve más espesa.
  • Estornudos frecuentes.
  • Tos leve o moderada.
  • Ligero incremento de la temperatura. Mejor conocida como quebranto o fogaje. La temperatura corporal solo sube unas décimas, menos de 38°C, y no alcanza a ser catalogada como fiebre.

Esta condición alcanza su punto máximo entre el segundo y el tercer día de evolución, y se soluciona en un periodo de 7 a 10 días. El tratamiento está orientado solo a aliviar los síntomas del virus, y consiste en mucha hidratación, lavados nasales con suero fisiológico y reposo. Es importante destacar que los antibióticos no surten ningún efecto sobre los virus.

Gripe – Influenza

La gripe sí es una condición derivada de una infección respiratoria que es provocada por los virus de la Influenza, en especial por los tipos A y B. Es más que un resfriado fuerte; en realidad es una enfermedad sistémica de mayor intensidad.

Esta infección ataca las vías respiratorias altas y bajas; además, desencadena una respuesta inflamatoria en todo el organismo, y por esta razón se considera una enfermedad sistémica.

Su principal síntoma es el inicio repentino. Una persona se puede sentir bien por la mañana, y en la tarde presentar los otros síntomas:

  • Fiebre alta. Aparece de manera repentina, por lo general son temperaturas superiores a los 38,5 °C, y puede durar entre 3 y 4 días.
  • Dolores musculares y articulares. El paciente presenta dolor generalizado e intenso en todo el cuerpo.
  • Cansancio y fatiga extrema. Este agotamiento puede durar semanas, incluso después de superar la fase aguda de la infección.
  • Tos seca e intensa.
  • Dolor de cabeza intenso.

Los síntomas agudos de esta enfermedad pueden durar entre 5 y 7 días; sin embargo, la sensación de debilidad se puede extender hasta dos semanas. Esta infección puede desarrollar otras complicaciones graves como neumonía, otitis media o intensificar patologías crónicas del paciente, como el asma.

Bronquiolitis

La bronquiolitis es una enfermedad respiratoria que afecta la parte más profunda de los pulmones; su causa principal, hasta en un 80% de los casos, es el Virus Sincitial Respiratorio (VSR o VRS). Puede compararse con la bronquitis de un adulto; sin embargo, esta es una condición predominantemente infantil, que afecta a bebés y niños menores de dos años, y se presenta con mayor frecuencia en bebés entre 3 y 6 meses de edad.

Consiste en el desarrollo de una inflamación y acumulación de mucosidad en los bronquiolos, que son las ramificaciones más pequeñas y finas del árbol respiratorio. Por ser estructuras muy diminutas en un bebé, cualquier inflamación puede llegar a bloquear el paso del aire con mucha facilidad.

Los síntomas se presentan en dos fases:

  • Fase inicial – Días 1 a 3. Inicia como un resfriado común, con mucosidad nasal, estornudos, en ocasiones tos o fiebre moderada.
  • Fase bronquial – A partir del tercer día. El virus desciende a las vías inferiores y comienza a aparecer la dificultad para respirar, tos persistente y ruidos característicos como sibilancias, que son los pitidos al respirar el aire; o crepitantes, que son ruidos respiratorios anormales que se producen por el paso del aire a través de áreas con líquidos o secreciones.

Señales de alarma en bebés

En cualquier caso, sea resfriado, gripe o bronquiolitis, debido al elevado riesgo de insuficiencia respiratoria en los bebés y niños pequeños, es urgente buscar atención médica ante estos síntomas:

  • Tiraje intercostal. Cuando al bebé se le marcan las costillas o el abdomen se hunde de manera exagerada al respirar.
  • Aleteo nasal. Las fosas nasales se abren demasiado en cada respiración.
  • Respiración muy rápida (taquipnea) o pausas al respirar (apeas).
  • Dificultad para la alimentación. El bebé rechaza el pecho o el tetero, o se fatiga a los pocos segundos de comenzar a alimentarse.
  • Color azul o pálido en labios o uñas (cianosis).

Señales de alarma en adultos

De igual manera, los adultos no están exentos de presentar complicaciones ante una afección respiratoria, por lo que es importante llevar al paciente al médico ante la presencia de los siguientes síntomas:

  • Dificultad para respirar o la sensación de falta de aire (disnea).
  • Dolor u opresión persistente en el pecho.
  • Fiebre alta que no cede a los medicamentos o que reaparece después de haber disminuido.
  • Confusión mental o mareos severos.

Medidas de prevención

Aunque el resfriado común, la gripe y la bronquiolitis presentan sus diferencias en los síntomas y tratamientos, comparten la misma vía de transmisión, que es el contagio a través de las gotículas de saliva que expulsamos al hablar, toser o estornudar, y el contacto con las manos o superficies contaminadas. Por lo tanto, las medidas de prevención son las siguientes:

  • Lavado frecuente de manos. Lavar muy bien las manos con agua y jabón, durante al menos 20 segundos, o con la aplicación de soluciones hidroalcohólicas.
  • Ventilación de espacios. Mantener limpios y ventilados los espacios cerrados.
  • Protección de los bebés. Evitar el contacto de recién nacidos con personas que puedan presentar síntomas de afecciones respiratorias como los explicados anteriormente.
  • Vacunación. Mantener al día la vacunación anual contra la gripe. Consultar al pediatra respecto a la vacuna contra el VSR para lactantes.

Saber diferenciar entre una condición respiratoria molesta, pero leve, como el resfriado; una condición intensa y febril, como la gripe; y desafíos respiratorios como la bronquiolitis, es fundamental, porque este conocimiento es el que va a permitir tomar la mejor decisión relacionada con la salud de la familia. Y siempre debe tener presente que, ante cualquier duda, en especial si se trata de un recién nacido o personas en condiciones de riesgo, usted puede acudir a la consulta con un profesional de la salud, quien le ayudará a responder sus dudas y brindar la atención que el paciente necesita.

 

Fuentes: