Higiene Bucodental: Cuándo debe ser la primera visita al dentista y cómo elegir la pasta dental adecuada

Cuidar la sonrisa de los niños se encuentra entre las tareas más importantes para los padres, pero al mismo tiempo, es una de las que genera más dudas, en especial porque existen muchos mitos que dan origen a algunas creencias, por ejemplo, que los dientes de leche no requieren de cuidados odontológicos, porque se van a caer de todos modos.

La odontopediatría moderna ha demostrado que la salud bucal de los niños inicia con prevención temprana, y que la salud de los dientes de leche va a determinar la salud de la dentición definitiva, el correcto desarrollo del habla y la masticación.

Si usted es de los padres que tiene dudas acerca del mejor momento para programar esa primera cita y los cuidados que se deben seguir para la salud bucodental del pequeño, le invitamos a continuar esta lectura.

¿Cuándo llevar al niño a su primera visita al dentista?

Algunas organizaciones reconocidas, como la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) y la Academia Americana de Odontopediatría (AAPD), coinciden en que la primera visita al dentista debe ocurrir cuando salga el primer diente de leche, pero antes de que el bebé cumpla su primer año de vida.

Tradicionalmente, los padres esperaban hasta los 3 o 4 años de edad, pero algunos estudios demostraron que muchos niños presentaban caries de biberón o caries de la infancia temprana. Estas son condiciones que se pueden prevenir en el 100% de los casos, si el dentista interviene a tiempo.

Es importante mencionar que durante esta primera cita con el dentista, el profesional no va a realizar ningún procedimiento invasivo o ruidoso que pueda alterar al bebé. Esta consulta es principalmente educativa, preventiva y de adaptación.

  • Revisión de crecimiento dental. El dentista examina las encías, la lengua, los frenillos y los dientes que estén visibles para comprobar que el desarrollo óseo y bucal sea adecuado a la edad.
  • Evaluación de riesgo de caries. Evalúa hábitos de alimentación y la higiene bucal diaria.
  • Asesoramiento a los padres. El profesional explicará la técnica correcta del cepillado, cómo manejar las molestias propias de la etapa de dentición y qué hacer ante posibles traumatismos.
  • Adaptación. El niño podrá acostumbrarse al entorno de una clínica dental, sus olores e iluminación, lo que va a ayudar a prevenir el temor a visitar al dentista u odontólogo en el futuro.

La elección de la pasta dental adecuada

Para muchos padres, la elección de la pasta dental correcta puede resultar un proceso abrumador debido a la variedad de opciones en los estantes de farmacias y supermercados. Sin embargo, la clave para adquirir la mejor opción está relacionada con un ingrediente fundamental, y es el flúor.

Este elemento es el encargado de remineralizar el esmalte y prevenir la aparición de caries. Pero, cuando el usuario es un niño, se debe conocer la concentración adecuada en partes por millón (ppm) y colocar la dosis exacta en el cepillo de dientes.

Los expertos en el tema recomiendan usar dentífricos con flúor desde la salida del primer diente, y la cantidad a colocar en el cepillo dental debe ser adaptada a la edad y la capacidad de escupir del niño.

  • De 0 a 3 años. Desde el momento en el que sale el primer diente de leche, se debe cepillar dos veces al día con una pasta que contenga al menos 1000 ppm de flúor, y la cantidad debe ser diminuta, como el tamaño de un grano de arroz. A esta edad los bebés no saben escupir, pero esta cantidad de crema dental es muy segura, aunque se la traguen.
  • De 3 a 6 años. A partir de los 3 años, la concentración de flúor se puede mantener entre 1000 ppm y 1450 ppm. Este último, si el niño tiene un riesgo elevado de caries, de acuerdo a la evaluación del dentista. La dosis se incrementa al tamaño de una arveja, y los padres comienzan a enseñar al niño a escupir el exceso de espuma luego del cepillado. Debe evitar que se enjuague con agua inmediatamente, y así permitir que el flúor actúe sobre la superficie dental.
  • De 6 años en adelante. Alrededor de los 6 años llegan los primeros molares permanentes. Es cuando se recomienda el uso de pastas dentales para adultos. El niño ya debe dominar el hábito de escupir, y la cantidad de crema dental debe seguir siendo del tamaño de un guisante.

Criterios adicionales para elegir la mejor crema dental infantil

Además de verificar la concentración de flúor en el empaque, también se recomienda prestar atención a los siguientes aspectos:

  • Evitar abrasivos severos. La dentina y el esmalte de los dientes de leche son más delgados que los de los adultos; por lo tanto, debe elegir pastas dentales con un bajo índice de abrasividad relativa de la dentina (RDA). Los especialistas sugieren que este índice debe estar entre 30 y 60, pero nunca superar los 70.
  • Sabor agradable. Puede optar por un sabor suave como fresa, frutas o menta suave, lo que facilita la rutina diaria del cepillado. Pero no debe ser un sabor exageradamente dulce, para evitar que el niño intente tragarla como si fuera un dulce.
  • Cuidado con los ingredientes. Si el niño presenta mucosas sensibles o es propenso a aftas, se recomienda elegir fórmulas libres de Lauril Sulfato de Sodio (SLS), que consiste en un agente espumante que puede generar irritaciones leves.

    Recomendaciones para una rutina de higiene bucal óptima

    El cumplimiento efectivo de la rutina diaria de cepillado es esencial para el cuidado de los dientes del niño. Si tiene dudas, puede considerar estas recomendaciones:

    • Cepillado al menos dos veces al día. Y el cepillado más importante es el de antes de ir a dormir. Porque, durante la noche, disminuye la producción de saliva, que es el protector natural de la boca, así que los dientes están más vulnerables a los ataques ácidos de las bacterias.
    • No enjuagar con agua después del cepillado. Es un error muy común. Luego del cepillado, enseñe a su hijo a escupir el exceso de pasta, pero no a enjuagar la boca con agua. Cuando no enjuaga, el flúor de la pasta permanece en contacto con el esmalte dental y ayuda a crear un escudo protector.
    • Supervisión por parte de un adulto. La motricidad fina de los niños aún está en desarrollo. Es cuando ellos cumplen 7 u 8 años que tienen la destreza para limpiar sus dientes de manera eficiente. Hasta que llega la edad, un adulto debe repasar el cepillado para asegurar que no queden zonas con placa bacteriana.

    La salud bucal de los niños no comienza cuando aparecen las molestias, sino con las acciones diarias preventivas. Programar la primera cita con el dentista antes del primer año de vida y elegir una pasta dental con una concentración de flúor adecuada para la edad del niño son herramientas eficaces, pero un buen cepillado al menos dos veces al día será el arma más poderosa para garantizar una sonrisa sana y fuerte a lo largo de su infancia.

    Diferencias entre resfriado, gripe y bronquiolitis

    Con la llegada de los meses de lluvias y temperaturas bajas o los cambios bruscos de temperaturas, es normal que los niños comiencen los estornudos y la tos. Sin embargo, existen diferentes afecciones respiratorias según su causa, intensidad, zona del cuerpo afectada y posibles complicaciones.

    De aquí surge la importancia de reconocer un resfriado común, una gripe y una bronquiolitis, y así poder aplicar los cuidados adecuados en el hogar, y en especial, identificar cuando el cuadro de síntomas se ha complicado y es necesario llevar al niño a un especialista de manera urgente.

    Resfriado común

    El resfriado común es la infección viral más frecuente, y se origina por más de 200 tipos de virus diferentes; entre ellos están los rinovirus, que son los que están presentes en la mayoría de los casos. Afecta principalmente las vías respiratorias superiores, es decir, la nariz, los senos paranasales y la garganta.

    El inicio del resfriado común es gradual; por lo general, inicia con una molestia en la garganta, y luego comienzan a aparecer los siguientes síntomas:

    • Goteo nasal y congestión. Al principio, la secreción nasal es líquida y transparente; a medida que pasan los días, se vuelve más espesa.
    • Estornudos frecuentes.
    • Tos leve o moderada.
    • Ligero incremento de la temperatura. Mejor conocida como quebranto o fogaje. La temperatura corporal solo sube unas décimas, menos de 38°C, y no alcanza a ser catalogada como fiebre.

    Esta condición alcanza su punto máximo entre el segundo y el tercer día de evolución, y se soluciona en un periodo de 7 a 10 días. El tratamiento está orientado solo a aliviar los síntomas del virus, y consiste en mucha hidratación, lavados nasales con suero fisiológico y reposo. Es importante destacar que los antibióticos no surten ningún efecto sobre los virus.

    Gripe – Influenza

    La gripe sí es una condición derivada de una infección respiratoria que es provocada por los virus de la Influenza, en especial por los tipos A y B. Es más que un resfriado fuerte; en realidad es una enfermedad sistémica de mayor intensidad.

    Esta infección ataca las vías respiratorias altas y bajas; además, desencadena una respuesta inflamatoria en todo el organismo, y por esta razón se considera una enfermedad sistémica.

    Su principal síntoma es el inicio repentino. Una persona se puede sentir bien por la mañana, y en la tarde presentar los otros síntomas:

    • Fiebre alta. Aparece de manera repentina, por lo general son temperaturas superiores a los 38,5 °C, y puede durar entre 3 y 4 días.
    • Dolores musculares y articulares. El paciente presenta dolor generalizado e intenso en todo el cuerpo.
    • Cansancio y fatiga extrema. Este agotamiento puede durar semanas, incluso después de superar la fase aguda de la infección.
    • Tos seca e intensa.
    • Dolor de cabeza intenso.

    Los síntomas agudos de esta enfermedad pueden durar entre 5 y 7 días; sin embargo, la sensación de debilidad se puede extender hasta dos semanas. Esta infección puede desarrollar otras complicaciones graves como neumonía, otitis media o intensificar patologías crónicas del paciente, como el asma.

    Bronquiolitis

    La bronquiolitis es una enfermedad respiratoria que afecta la parte más profunda de los pulmones; su causa principal, hasta en un 80% de los casos, es el Virus Sincitial Respiratorio (VSR o VRS). Puede compararse con la bronquitis de un adulto; sin embargo, esta es una condición predominantemente infantil, que afecta a bebés y niños menores de dos años, y se presenta con mayor frecuencia en bebés entre 3 y 6 meses de edad.

    Consiste en el desarrollo de una inflamación y acumulación de mucosidad en los bronquiolos, que son las ramificaciones más pequeñas y finas del árbol respiratorio. Por ser estructuras muy diminutas en un bebé, cualquier inflamación puede llegar a bloquear el paso del aire con mucha facilidad.

    Los síntomas se presentan en dos fases:

    • Fase inicial – Días 1 a 3. Inicia como un resfriado común, con mucosidad nasal, estornudos, en ocasiones tos o fiebre moderada.
    • Fase bronquial – A partir del tercer día. El virus desciende a las vías inferiores y comienza a aparecer la dificultad para respirar, tos persistente y ruidos característicos como sibilancias, que son los pitidos al respirar el aire; o crepitantes, que son ruidos respiratorios anormales que se producen por el paso del aire a través de áreas con líquidos o secreciones.

    Señales de alarma en bebés

    En cualquier caso, sea resfriado, gripe o bronquiolitis, debido al elevado riesgo de insuficiencia respiratoria en los bebés y niños pequeños, es urgente buscar atención médica ante estos síntomas:

    • Tiraje intercostal. Cuando al bebé se le marcan las costillas o el abdomen se hunde de manera exagerada al respirar.
    • Aleteo nasal. Las fosas nasales se abren demasiado en cada respiración.
    • Respiración muy rápida (taquipnea) o pausas al respirar (apeas).
    • Dificultad para la alimentación. El bebé rechaza el pecho o el tetero, o se fatiga a los pocos segundos de comenzar a alimentarse.
    • Color azul o pálido en labios o uñas (cianosis).

    Señales de alarma en adultos

    De igual manera, los adultos no están exentos de presentar complicaciones ante una afección respiratoria, por lo que es importante llevar al paciente al médico ante la presencia de los siguientes síntomas:

    • Dificultad para respirar o la sensación de falta de aire (disnea).
    • Dolor u opresión persistente en el pecho.
    • Fiebre alta que no cede a los medicamentos o que reaparece después de haber disminuido.
    • Confusión mental o mareos severos.

    Medidas de prevención

    Aunque el resfriado común, la gripe y la bronquiolitis presentan sus diferencias en los síntomas y tratamientos, comparten la misma vía de transmisión, que es el contagio a través de las gotículas de saliva que expulsamos al hablar, toser o estornudar, y el contacto con las manos o superficies contaminadas. Por lo tanto, las medidas de prevención son las siguientes:

    • Lavado frecuente de manos. Lavar muy bien las manos con agua y jabón, durante al menos 20 segundos, o con la aplicación de soluciones hidroalcohólicas.
    • Ventilación de espacios. Mantener limpios y ventilados los espacios cerrados.
    • Protección de los bebés. Evitar el contacto de recién nacidos con personas que puedan presentar síntomas de afecciones respiratorias como los explicados anteriormente.
    • Vacunación. Mantener al día la vacunación anual contra la gripe. Consultar al pediatra respecto a la vacuna contra el VSR para lactantes.

    Saber diferenciar entre una condición respiratoria molesta, pero leve, como el resfriado; una condición intensa y febril, como la gripe; y desafíos respiratorios como la bronquiolitis, es fundamental, porque este conocimiento es el que va a permitir tomar la mejor decisión relacionada con la salud de la familia. Y siempre debe tener presente que, ante cualquier duda, en especial si se trata de un recién nacido o personas en condiciones de riesgo, usted puede acudir a la consulta con un profesional de la salud, quien le ayudará a responder sus dudas y brindar la atención que el paciente necesita.

     

    Fuentes:

    Cómo prevenir accidentes domésticos infantiles

    El hogar es el lugar seguro de los hijos. Sin embargo, las estadísticas demuestran que es el lugar en el cual ocurren la mayoría de los accidentes domésticos infantiles. Además, los riesgos cambian a medida que los niños crecen y desean explorar su pequeño mundo.

    Sin embargo, esto no tiene por qué generar frustración a los padres, porque, según los expertos, alrededor del 90% de los incidentes se pueden prevenir con una supervisión activa, cambios de hábitos y adaptación de los espacios. En caso de que no tenga idea de cómo hacer esto posible, le invitamos a conocer cómo transformar su hogar en un espacio seguro para los pequeños de la casa.

    La cocina

    De acuerdo con las estadísticas, este es el espacio que genera mayor riesgo en el hogar, porque tiene la presencia de fuego, líquidos hirviendo, electrodomésticos calientes, objetos cortantes, por mencionar algunos ejemplos.

    • Evitar quemaduras. Cuando esté cocinando, prefiera usar las hornillas de atrás y coloque los mangos de las sartenes y ollas hacia el interior; de esta manera no van a sobresalir, y si su hijo entra a la cocina, no podrá alcanzar las ollas, y evitará que la comida caliente termine sobre el cuerpo de su hijo.
    • Vigilar el horno. Los hornos suelen tener doble cristal; sin embargo, aun la superficie se puede calentar mucho. Se sugiere instalar protectores de mandos y bloqueos de seguridad en la puerta del horno, así no lo tocarán por accidente.
    • Cuchillos y objetos punzantes. Todos los utensilios afilados y pequeños electrodomésticos como la licuadora deben ser guardados en cajones altos o en gabinetes con pestillos de seguridad para niños. Jamás deje un cuchillo o cualquier otro elemento afilado o punzante sobre la encimera, ni siquiera por un segundo.

    El baño

    Esta otra área de la casa es un lugar de riesgo elevado relacionado con ahogamientos y posibles caídas.

    • Supervisar la bañera. Nunca deje a un bebé o niño pequeño solo en la bañera, bajo ninguna circunstancia, ni para buscar la toalla o responder alguna llamada telefónica. Si debe salir del baño, saque al niño de la bañera y llévelo con usted. Los riesgos de ahogamiento son muy elevados, y este tipo de accidentes puede ocurrir con tan solo unos centímetros de agua.
    • Prevenir resbalones y caídas. Coloque alfombras antideslizantes dentro de la bañera y en el suelo exterior.
    • Botiquín de medicamentos. Todos los medicamentos deben estar en un espacio alto y cerrado bajo llave, porque aunque algunas medicinas cuentan con tapones de seguridad, estos pueden ser abiertos por niños persistentes. Además, evite referirse a los medicamentos como caramelos para convencerlos de que se los tomen, porque van a despertar su interés en alcanzar esos “caramelos”.

    Salón y dormitorios

    En estas áreas, el principal objetivo es evitar traumatismos por posibles caídas o la caída de objetos pesados.

    • Anclar muebles. Los niños suelen mover cajones, escaleras y muebles para alcanzar estantes altos y algunos electrodomésticos que llaman su atención, como el televisor.
    • Proteger las esquinas peligrosas. En el mercado encontrará protectores de silicona o espuma que podrá colocar en las esquinas de mesas bajas, como mesitas de noche o muebles de televisión.
    • Limitar el acceso a ventanas y balcones. Instale cierres de seguridad para limitar la apertura de ventanas. También puede colocar redes de seguridad certificadas. Nunca coloque sillas, sofás o camas cerca de una ventana, porque son las escaleras perfectas para los pequeños exploradores.

    Otros riesgos propios del hogar

    • Productos de limpieza. Detergentes, desinfectantes, cloro, entre muchos otros, deben estar resguardados en armarios altos. Pero, si usted los guarda en lugares de fácil acceso, como debajo del fregadero, se recomienda instalar un cierre de seguridad de alta resistencia.
    • Objetos pequeños y juguetes. Existe una prueba casera, fácil de realizar. Cualquier objeto que pase a través de un tubo de papel higiénico es un elemento que genera riesgo potencial de asfixia para niños menores de 3 años. Por ejemplo, monedas, botones, pilas de botón.
    • Cables de cortinas. Los cordones que le ayudan a abrir o cerrar cortinas y persianas pueden provocar estrangulamiento, por lo que se deben recoger a una altura que no la pueda alcanzar el niño.
    • Enchufes/tomacorrientes. Estos suelen estar ubicados a una altura menor de 50 cm del suelo, así que es de muy fácil acceso para los niños de la casa. Coloque protectores de enchufe giratorios o de presión en todos los tomacorrientes.
    • Cables ocultos. Los cables de sus electrodomésticos deben estar bien ocultos; evite dejarlos sueltos por el suelo, porque los niños los pueden tropezar o tirar de ellos y hacer que el electrodoméstico conectado caiga al suelo o sobre el cuerpo del niño.

    Para cerrar este tema tan importante, es necesario señalar que, por muy protegida que esté una casa, no existe un riesgo nulo, siempre es posible que ocurra algún accidente en el hogar, y los más propensos a sufrir las consecuencias suelen ser los más pequeños de la casa. Y es por ello que deben reforzar todas estas medidas de seguridad con la educación. Hable con sus hijos, con palabras acordes a su edad, cosas como por qué el fuego no debe ser tocado o por qué no deben introducir objetos en los enchufes.

    Otra sugerencia es realizar un curso de primeros auxilios pediátrico, porque aprenden técnicas para tratar diferentes situaciones de riesgo para los niños, por ejemplo, qué hacer ante un atragantamiento o una quemadura. La prevención y la preparación son las mejores cartas de seguridad que tienen los padres y cuidadores.

     

    Fuentes:

     

     

    Cómo interpretar los percentiles de crecimiento infantil

    Ver crecer a los hijos es una de las experiencias más gratificantes y, al mismo tiempo, una de las que generan más dudas a los padres. Durante las visitas de rutina con el pediatra, el especialista toma ciertas medidas del bebé y las ubica en lo que llaman gráficas de percentiles, e indica a los padres la ubicación de su bebé. Sin embargo, estos números pueden generar ansiedad, al desconocer qué significan los valores obtenidos y si el bebé se está desarrollando de manera correcta. Y es por ello que en esta oportunidad se explicará todo lo relacionado con los percentiles de crecimiento, cómo se interpretan y desmitificar algunas creencias acerca de estos datos.

    ¿Qué son los percentiles de crecimiento?

    Un percentil es una medida estadística de comparación, y en el caso de los percentiles de crecimiento, se utilizan para comparar el crecimiento de un niño  con el de una población de niños sanos de su misma edad y sexo.

    Las gráficas de percentiles más utilizadas a nivel mundial son las de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y se dividen principalmente en tres variables: peso, estatura y perímetro cefálico.

    Un ejemplo para comprender mejor el término es que, si el pediatra le indica que su bebé está en el percentil 25 de peso, significa que, si se tomara 100 bebés de la misma edad y sexo de su hijo, y se ordenaran de menor a mayor peso, su bebé ocuparía el puesto número 25. Así que 24 bebés pesarían menos que su bebé, y 75 bebés pesarían más.

    Cómo leer los percentiles de crecimiento

    Estas gráficas de crecimiento están conformadas por dos ejes principales.

    • Eje horizontal (X). Representa la edad del niño, en meses y años.
    • Eje vertical (Y). Representa la medida física del niño, como kilogramos de peso o centímetros de estatura.

    En el área de la gráfica existen algunas líneas curvas que suben de izquierda a derecha, y cada una de ellas tiene un número.

    Entonces, el pediatra ubica la edad del niño en el eje horizontal, y sube en línea recta hasta encontrar la medida (peso o altura) del niño, y marca el punto donde ambas líneas se interceptan. La línea curva que pase más cerca de ese punto indicará el percentil de su bebé.

    El mito del percentil ideal

    Existe un mito acerca de los percentiles, que al ser una medida estadística de comparación, los niños deben alcanzar el percentil 50 que es la media exacta, o el percentil 90 que es el más grande. Y en realidad, esta no es la manera correcta de interpretar los percentiles.

    El percentil ideal para un niño es aquel que se mantiene estable a lo lardo de su desarrollo, respetando su genética y constitución física. Un niño que esté ubicado en un percentil 20 puede estar tan sano, fuerte y enérgico que un niño que esté ubicado en percentil 85. Aquí es importante recordar que cada niño es único, y la diversidad de tamaños es una característica natural de los seres humanos.

    Por otra parte, los especialistas indican que los límites de la normalidad estadística en los percentiles de crecimiento se establecen entre el percentil 3 y el 97. Cualquier valor que se encuentre entre este rango se considera un valor normal, mientras que el desarrollo general del niño sea óptimo.

    El valor que realmente importa en el crecimiento de su hijo

    Un dato aislado como el percentil de crecimiento, en un momento específico, como la consulta con el pediatra, no define la salud del niño en realidad. Sin embargo, los pediatras continúan tomando este valor en cada consulta, porque permite evaluar la tendencia a lo largo del tiempo.

    Por ejemplo, si su bebé nace en el percentil 15 de peso, y durante un año de consultas de niño sano se ha mantenido en la misma línea del percentil 15, su desarrollo es perfecto y saludable, cumpliendo con su potencial genético.

    Señal de alerta relacionada con los percentiles

    Otro aspecto importante a tomar en cuenta en los percentiles durante las consultas de niño sano es detectar cualquier cambio drástico o inesperado en la tendencia regular del niño.

    • Cruces drásticos entre percentiles. Si el niño se mantenía de manera constante en el percentil 70, y en algunos meses cae al percentil 20, es necesario detectar la causa de esta variación tan notoria en su desarrollo.
    • Estancamiento plano. Cuando la curva de crecimiento del niño se convierte en una línea horizontal, significa que no ha crecido ni ha ganado peso, lo que implica la necesidad de una revisión clínica más minuciosa.
    • Desproporción marcada entre peso y estatura. Es más fácil de visualizar con un ejemplo: Si el niño está ubicado en el percentil 95 de peso y en el percentil 10 de estatura, es recomendable hacer una evaluación nutricional para prevenir posibles problemas de salud en el futuro.

    En resumen, los percentiles son una excelente herramienta de prevención para los pediatras; sin embargo, no deben convertirse en una obsesión para los padres y demás familiares del niño. En la evolución del crecimiento y desarrollo infantil existen muchos aspectos a ser evaluados, mientras que los percentiles solo son una referencia estadística de peso y crecimiento.

    Mientras su hijo tenga un buen apetito y consuma alimentos nutritivos, muestre un buen desarrollo psicomotor, tenga energía para jugar y, respecto a los percentiles, se haya mantenido estable en las líneas de desarrollo, usted puede tener la tranquilidad de que su hijo está creciendo de manera saludable.

     

    Fuentes:

     

    Alimentación Complementaria: Cómo introducir sólidos de forma segura

    Dar inicio a la etapa de alimentación complementaria es una experiencia emocionante, pero al mismo tiempo, muy estresante. Y es que pasar de la lactancia materna o biberón exclusivo a alimentos sólidos es todo un proceso exploratorio.

    El método tradicional era seguir un calendario rígido para introducir alimentos; sin embargo, algunos profesionales hacen énfasis en que la clave es respetar el desarrollo madurativo de cada niño, y por ello, hoy conocerá los tips para introducir los alimentos sólidos con seguridad y confianza.

    ¿Cómo reconocer cuándo el bebé está listo para comer alimentos sólidos?

    El método tradicional avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que debe esperar a que el bebé cumpla 6 meses de edad. Sin embargo, la edad correcta para iniciar este proceso va a depender del momento en el que el bebé cumpla con algunos requisitos madurativos:

    • Mantiene la cabeza erguida y se sienta con apoyo. Este requisito es importante, porque el bebé debe sostener el tronco de forma vertical para tragar con seguridad y sin riesgo de aspiración.
    • Desaparición del reflejo de extrusión. Este reflejo natural ocurre cuando el bebé empuja hacia afuera con la lengua cualquier cosa que entre en su boca. Por lo tanto, si aún realiza este movimiento, aún no está listo para iniciar la ingesta de alimentos sólidos.
    • Muestra interés por la comida. Usted debe observar si el bebé lo mira fijamente mientras come, si intenta alcanzar los alimentos que usted está comiendo o hace movimientos similares a los de masticación.
    • Coordinación ojo-mano-boca. Se trata de que el bebé tenga la capacidad de ver un trozo de comida, agarrarlo con su mano y llevarlo directamente a su boca.

    ¿Primero papillas o directamente alimentos sólidos?

    En la actualidad, se manejan dos métodos para introducir alimentos. Vale señalar que ninguno de los dos es mejor que el otro. Ambos son muy seguros y la elección va a depender de la dinámica familiar y de lo que les resulte más cómodo.

    • Método tradicional. Purés y papillas. Consiste en triturar los alimentos e ir evolucionando la textura. Es decir, puede comenzar con puré líquido; a los 7-8 meses puede introducir purés triturados con un tenedor. Antes de los 10 meses, introducir pequeños trozos blandos para comenzar a estimular los músculos de la mandíbula.
    • Baby Led Weaning. Alimentación autorregulada. Este método es el más moderno. Se salta la etapa de los purés y se ofrecen alimentos sólidos de manera directa. De esta manera estará fomentando la autonomía, el reconocimiento de texturas y controla la saciedad.

    Precauciones para evitar atragantamientos

    Uno de los mayores miedos que enfrentan los padres al introducir alimentos sólidos a sus bebés es el miedo al ahogo mientras comen. Para proporcionar un poco más de seguridad a los padres, se les recomienda seguir algunas pautas de seguridad.

    Forma y textura

    • Prueba del dedo. Todos los alimentos que le ofrezca a su bebé deben ser lo suficientemente blandos para que los pueda aplastar con facilidad con sus dedos índice y pulgar.
    • Corte en bastón. Inicialmente, los bebés no tienen el agarre de pinza que se hace con los dedos índice y pulgar, por lo que agarran todo con los puños cerrados. Por ello, la comida debe sobresalir del puño para poder morderla. Los alimentos deben ser cortados como una patata frita, en tiras largas y del grosor de un dedo adulto.

    Alimentos prohibidos por riesgo de asfixia

    Algunos alimentos deben ser evitados en su forma natural hasta que el bebé haya cumplido unos 5 años.

    • Uvas enteras, tomates cherry, aceitunas y otros alimentos similares. Estos deben ser cortados en cuartos a lo largo.
    • Frutos secos, enteros o en trozos. En su lugar, lo pueden dar en forma de cremas untadas de textura muy fina.
    • Salchichas cortadas en rodajas. Cuando las salchichas se cortan de esta forma, quedan del tamaño perfecto para bloquear la tráquea.
    • Zanahoria o manzana cruda. Son alimentos muy duros. Si quiere ofrecerle estos alimentos, deben ser rallados o cocidos.
    • Palomitas de maíz o caramelos duros.

    Por otra parte, es importante distinguir la arcada del ahogamiento real. La arcada es un mecanismo ruidoso que ocurre cuando el bebé tose o hace arcadas para empujar los alimentos hacia adelante si están muy atrás en la boca. Es un proceso natural, y lo puede dejar actuar.

    En cuanto al atragantamiento real, es un proceso silencioso. El bebé no puede emitir sonido, ni toser y se pone azul. Aquí es necesario aplicar la maniobra de Heimlich para lactantes de manera inmediata.

    Introducción de alérgenos

    Existen alimentos que contienen proteínas que el sistema inmunológico detecta de manera errónea como si fueran peligrosas, y pueden activar los mecanismos de defensa, en este caso, del bebé. Tradicionalmente, se aconseja retrasar la ingesta de este tipo de alimentos, como huevos, pescado, maní, gluten, lácteos, hasta que el bebé cumpla por lo menos un año de edad.

    Sin embargo, de acuerdo con estudios más recientes, incluir de manera temprana y continua alimentos alérgenos a partir de los 6 meses de edad, siguiendo algunas recomendaciones, reduce de manera significativa el riesgo de desarrollar alguna alergia alimentaria.

    • Incluir un alérgeno a la vez.
    • Ofrecer durante 3 días consecutivos el alérgeno que está introduciendo, hacerlo en el desayuno o el almuerzo, para poder observar su reacción; por esto se sugiere no hacerlo en las cenas.
    • Evitar introducir otro nuevo alimento durante esos días.
    • Vigilar cualquier posible reacción, como ronchas en la piel, vómitos repetidos, hinchazón de labios u ojos, dificultad para respirar. Ante cualquier reacción inusual, es momento de suspender el alimento y llamar al pediatra.

    Nutrientes esenciales Vs. Alimentos a evitar

    Una vez que el bebé cumple 6 meses de edad, las reservas de hierro comienzan a disminuir, y la leche materna no cubre el requerimiento del bebé; por ello, se recomienda que los primeros alimentos que se vayan a incluir en su dieta de alimentos sólidos deben ser ricos en hierro.

    Opte por carnes rojas, pollo o pavo, legumbres cocidas y trituradas, huevos, pescados, vegetales verdes combinados con fuentes de vitamina C, esto ayuda a absorber mejor el hierro.

    También los puede acompañar con grasas saludables, como aceite de oliva extra virgen o aguacate. Son alimentos importantes para el desarrollo cerebral.

    Evite darle antes del primer año:

    • Sal.Los riñones del bebé aún están en una temprana etapa de desarrollo para procesar la sal.
    • Azúcar y edulcorantes. Pueden interferir con el desarrollo palatatal e incrementa el riesgo de obesidad y caries. Evitar galletas, jugos comerciales y postres lácteos.
    • Miel.Estrictamente prohibida durante el primer año de vida, por riesgo de desarrollar una enfermedad llamada botulismo lactante, que es causada por esporas bacterianas que el sistema digestivo no puede destruir.
    • Leche entera de vaca. Para ser bebida principal, se recomienda después del año de vida, porque es muy pesada para su digestión.
    • Espinacas y acelgas en grandes cantidades. Son alimentos con un elevado contenido en nitratos.

    Durante la etapa de alimentación complementaria se presentarán días en los que el bebé comerá todos los alimentos y otros días, jugará con la comida. Ambos casos son normales, solo debe tener un poco de paciencia, mantener el ambiente relajado a la hora de comer. Evite presionar al bebé en que debe comer todos los alimentos; tampoco es recomendable tener a la mano pantallas en la mesa.

    Solo mantenga el espacio seguro y confíe en las capacidades de su hijo en poder manejar sus alimentos y disfrute ver cómo su bebé descubre los nuevos colores y sabores.

     

    Fuentes: