Cuando un niño se acerca a un adulto para contarle que un compañero no quiso jugar con él o que tiene miedo de un ruido en la habitación, no solo emite un reporte de eventos; de hecho, está abriendo una ventana a su mundo interno, y esas frases que nos dice son solo el envoltorio de algo muy importante: su salud emocional. El problema se presenta cuando respondemos desde la lógica del adulto, con frases como: No pasa nada, o no seas tonto, ahí no hay nada. Sin embargo, en ese intercambio de palabras, estamos perdiendo una oportunidad de oro.
Escuchar a los niños es una de las herramientas terapéuticas y educativas más potentes que existen. Sin embargo, en el ajetreo de la vida moderna, solemos caer en la trampa de oír sin escuchar, de corregir antes de comprender y de medicar o ignorar lo que simplemente necesita ser nombrado. Te invitamos a aprender la importancia de escuchar a nuestros niños, y así proporcionarles la seguridad y comprensión que merecen.
Más allá de las palabras. Lo que el niño intenta decir
La comunicación infantil es, en su mayoría, una expresión emocional. A diferencia de los adultos, que hemos aprendido a filtrar y racionalizar nuestras experiencias, los niños experimentan la realidad de forma cruda y directa; y la respuesta de los padres a estas señales va a ser parte esencial de la formación de la seguridad con la que ese niño explorará el mundo en su futuro.
Si un niño dice, por ejemplo, que no quiere ir al colegio porque le duele el estómago, y los padres respondemos de manera inmediata que es una mentira, que no le duele nada, que solo es una excusa para faltar a clases, estamos cerrando el puente de comunicación. Y el mensaje que el niño recibe es que su sentimiento no es real o que no es algo importante. Si el entorno minimiza sus sentimientos, el niño aprende a desconfiar de sus propias percepciones, lo que puede derivar en ansiedad o retraimiento en la vida adulta.
Por el contrario, escuchar con calma permite identificar si ese dolor de estómago es, en realidad, si es la manera como expresa ansiedad, un conflicto social o una necesidad de refugio. En cualquier caso, es una situación que merece atención.
Consejo de alto valor: No corregir, no minimizar, no apresurar
Nuestra tarea en el momento de la confidencia es el acompañamiento. Corregir los hechos de la historia con frases como: Eso no fue así, yo estaba ahí; o minimizar los sentimientos del niño al decirle que: No llores por esa tontería, cierra los canales de comunicación. El niño deja de compartir porque siente que sus padres no son un lugar seguro, y los padres perdemos la oportunidad de que el niño aprenda a procesar sus emociones.
Cómo transmitir seguridad. Crear un refugio de la escucha activa
Para que un niño se sienta lo suficientemente seguro como para ser vulnerable, el adulto debe trabajar en su propia presencia. A continuación, algunas sugerencias:
- Disponibilidad física y visual. Bajarse a la altura de sus ojos. Esto elimina la jerarquía de poder y transmite que estamos en el mismo plano emocional; y dejar el teléfono móvil a un lado. Estos gestos comunican que el niño es la prioridad absoluta en ese momento.
- La escucha activa y el silencio. A veces, el mejor regalo es el silencio atento. Permitir que el niño encuentre las palabras a su propio ritmo, sin terminar sus frases, le otorga una sensación de control y competencia comunicativa.
- Validación emocional. En lugar de decir frases como: no estés triste, es más efectivo decir: parece que te sentiste muy triste cuando eso pasó, ¿verdad? Esto pone nombre a la emoción y le permite al niño sentirse comprendido.
- Lenguaje no verbal. Un toque suave en el hombro o una expresión facial de apertura valen más que mil palabras.
El pediatra. Un guardián del cuerpo y la mente de tu pequeño
Tradicionalmente, la consulta pediátrica se percibía como un espacio para medir peso, talla y administrar vacunas. Sin embargo, el concepto moderno de salud integral ha transformado este rol. El pediatra es hoy un detector de primera línea para la salud mental infantil, por lo que puedes considerar a este profesional como el garante de un buen desarrollo de tus hijos, que son tu mayor tesoro.
Un desarrollo integral óptimo requiere que el médico evalúe no solo el percentil de crecimiento, sino también los hitos del desarrollo socioemocional. Para ello, el pediatra observa:
- El vínculo. Cómo interactúa el niño con sus cuidadores en la consulta.
- La conducta. Cambios bruscos en el sueño, la alimentación o el juego que puedan reflejar angustia emocional.
- El entorno. Si el niño se siente escuchado y seguro en su hogar.
Como se mencionó anteriormente, la salud mental no es algo separado de la salud física. Un niño con estrés crónico o que no puede expresar sus emociones suele presentar síntomas somáticos, como dolores de barriga, cefaleas o problemas dermatológicos. Por ello, el pediatra actúa como el puente que garantiza que el niño crezca sano por dentro y por fuera.
Consecuencias a largo plazo de una escucha empática
Los niños que crecen en ambientes donde sus emociones son validadas desarrollan lo que la psicología llama apego seguro. Este tipo de vínculo es el predictor más fiable de éxito y resiliencia en la vida de nuestros hijos.
- Resiliencia.El niño sabe que tiene recursos emocionales para enfrentar la adversidad.
- Habilidades sociales. Al ser escuchado, aprende a escuchar a los demás, desarrollando la empatía.
- Autorregulación. Al poner nombre a lo que siente con ayuda del adulto, el niño aprende gradualmente a gestionar sus propios desbordes emocionales sin necesidad de recurrir a la agresividad o la represión.
Validación emocional. El puente hacia la resiliencia
Es importante mencionar que validar no significa estar de acuerdo con el comportamiento, sino reconocer la legitimidad del sentimiento. Podemos validar que un niño esté enojado porque se terminó el tiempo de juego, sin necesidad de permitir que rompa sus juguetes.
Este enfoque enseña al niño que sus emociones son herramientas para expresarse, no enemigos que debe ocultar. Al validar, estamos ayudando a que el hemisferio izquierdo del cerebro, que se encarga de la lógica, se conecte con el derecho, que maneja la parte emocional, y así desarrollar lo que muchos expertos conocen como integración cerebral.
Consecuencias de una escucha deficiente
Cuando un niño crece en un entorno donde sus emociones son minimizadas o invalidadas, las consecuencias pueden ser profundas:
- Desconexión emocional. El niño deja de confiar en sus propios instintos.
- Somatización. Las emociones no expresadas se manifiestan como dolores físicos crónicos.
- Dificultad en la regulación. Mayor propensión a la ansiedad y la depresión en la adolescencia.
Escuchar a un niño requiere tiempo, una moneda que escasea en la sociedad actual, pero que es un verdadero acto de amor y una inversión en el tejido social del futuro. Cuando dedicamos tiempo a validar sus sentimientos y a ofrecerles un espacio seguro para hablar, les estamos dando la herramienta más valiosa de todas, la convicción de que su voz tiene valor. Como adultos, padres y profesionales de la salud, nuestra meta no es evitarles el dolor o el conflicto, sino asegurarles que, cuando decidan hablar, habrá alguien ahí para escuchar con calma, sin juicios y con el corazón abierto.
Fuentes:
American Academy of Pediatrics (AAP). Mental Health Competencies for Pediatric Practice. Disponible en: https://publications.aap.org/pediatrics/article/144/5/e20192757/38256/Mental-Health-Competencies-for-Pediatric-Practice?autologincheck=redirected
Bowlby, J. (1989). Una base segura: Aplicaciones clínicas de una teoría del apego. Disponible en: https://pesquisa.bvsalud.org/portal/resource/es/bin-74298
Faber, A., & Mazlish, E. (2013). Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. Disponible en: https://www.bing.com/ck/a?!&&p=c1aa2f03437b6124554b00062c2a70049a86696e6941693b9bed8fc110010117JmltdHM9MTc2ODE3NjAwMA&ptn=3&ver=2&hsh=4&fclid=1a8a1de3-636c-69fe-0a15-090062db68c7&psq=C%c3%b3mo+hablar+para+que+sus+hijos+le+escuchen+y+c%c3%b3mo+escuchar+para+que+sus+hijos+le+hablen&u=a1aHR0cHM6Ly93d3cuZmFtaWxpYXlzYWx1ZC5lcy9wcmludHBkZi8xNTg5
